La limpieza de la flota: más allá de la imagen
En el sector logístico, mantener la flota limpia es una cuestión de imagen corporativa y mantenimiento preventivo. Sin embargo, existe un peligro invisible que muchas empresas pasan por alto en sus instalaciones de limpieza: la calidad biológica del agua que utilizan.
Lo que parece una simple tarea rutinaria puede convertirse en un grave problema de salud laboral si no se gestionan adecuadamente los sistemas de agua reciclada, transformando un túnel de lavado en un dispersor de bacterias.
El mecanismo de infección: cuando el agua se hace aire
El peligro no reside en el contacto directo con el agua, sino en su aerosolización. Los puentes de lavado, los túneles y los sistemas de alta presión funcionan pulverizando agua con fuerza para arrancar la suciedad.
Este proceso genera una nube de microgotas (aerosoles) que quedan suspendidas en el aire. Si el agua utilizada contiene la bacteria Legionella pneumophila, cualquier operario, conductor o personal de mantenimiento que respire esa niebla puede contraer la enfermedad del legionario (una neumonía grave) o la fiebre de Pontiac.
El dato clave: Las microgotas inferiores a 5 micras son capaces de llegar directamente a los alvéolos pulmonares, introduciendo la bacteria en el sistema respiratorio del trabajador.
Por qué el agua reciclada es el caldo de cultivo perfecto
Para ser sostenibles y reducir costes, la mayoría de las instalaciones de lavado de flotas utilizan sistemas de recirculación de agua. Si bien es una práctica ecológica necesaria, conlleva riesgos específicos si no se trata el agua correctamente:
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Acumulación de nutrientes: El agua de lavado arrastra barro, insectos, grasas y materia orgánica de los camiones. Esto sirve de alimento para la bacteria.
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Temperatura: El agua estancada en depósitos o el calentamiento por la fricción de las bombas puede elevar la temperatura al rango de riesgo (20ºC – 45ºC).
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Estancamiento: Los depósitos de acumulación y los tramos de tuberías ciegas favorecen la aparición de biofilm, una capa viscosa donde la Legionella se protege y multiplica, haciéndose resistente a desinfecciones superficiales.
El operario: la primera línea de riesgo
El riesgo máximo lo sufren los operarios que trabajan en la instalación. No solo aquellos que manejan lanzas manuales de prelavado, sino también quienes supervisan el funcionamiento del puente automático. Al estar cerca de la maquinaria, están inmersos en la nube de aerosoles contaminados.
Según el Real Decreto 487/2022 (normativa vigente en España sobre Legionella), los sistemas de lavado de vehículos son considerados instalaciones de riesgo que requieren un plan de mantenimiento y control específico.
Medidas preventivas esenciales
Para garantizar la seguridad de la plantilla y cumplir con la ley, es vital implementar un protocolo de higiene en los sistemas de lavado:
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Limpieza y desinfección de depósitos: No basta con filtrar el agua; hay que eliminar los lodos y desinfectar los tanques de acumulación periódicamente.
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Control del biocida: Asegurar que los niveles de cloro u otros desinfectantes en el agua recirculada sean constantes y efectivos.
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Mantenimiento de los separadores: Los separadores de hidrocarburos y decantadores deben limpiarse para reducir la carga orgánica.
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Analíticas periódicas: Realizar muestreos de Legionella y recuentos de aerobios para verificar la calidad del agua.
La seguridad empieza por la prevención
En Trakta, sabemos que la seguridad en el transporte no está solo en la carretera, sino también en las instalaciones que mantienen la flota a punto. Ignorar el estado higiénico de un túnel de lavado es un riesgo laboral y legal que ninguna empresa logística debería asumir.
Si tienes dudas sobre el estado de tus instalaciones o necesitas un plan de prevención y control de Legionella adaptado a tu sistema de lavado, contacta con nosotros.