El secreto de la frescura en los supermercados y su riesgo oculto

Muchos supermercados y naves de almacenamiento utilizan sistemas de nebulización para mantener las frutas y verduras en un estado óptimo, o simplemente para reducir la temperatura en grandes instalaciones. Es una imagen cotidiana y agradable para el consumidor: una fina bruma de agua cayendo suavemente sobre los productos frescos. Sin embargo, lo que parece una solución perfecta para la conservación de alimentos esconde un peligro importante si no se lleva a cabo un mantenimiento adecuado.

Por qué los nebulizadores son un foco de riesgo

La clave del peligro radica en el propio funcionamiento de estos equipos. Los sistemas de nebulización actúan pulverizando agua en microgotas, lo que genera aerosoles directos en el ambiente.

Si el agua almacenada o la red de tuberías presenta temperaturas favorables para la proliferación bacteriana y no cuenta con un sistema de desinfección adecuado, la Legionella puede colonizar el circuito. Al encender el nebulizador, estas microgotas pueden transportar la bacteria directamente al aire. Al ser un aerosol tan fino, puede ser inhalado con facilidad por trabajadores de la nave o clientes del supermercado, disparando el riesgo de un brote de legionelosis.

Claves para la prevención en sistemas de nebulización

La prevención y el control ambiental son la piedra angular de la higiene industrial. Para evitar que los sistemas de climatización o humectación se conviertan en una amenaza para la salud pública, es fundamental implementar un plan de control riguroso y adaptado a la instalación:

  • Limpieza y desinfección periódica: Los depósitos, tuberías y boquillas de pulverización deben someterse a tratamientos exhaustivos de forma regular para eliminar el biofilm (biocapa) donde la bacteria suele anidar y protegerse.

  • Tratamiento del agua: Es imprescindible aplicar sistemas de cloración continuada, radiación ultravioleta (UV) u otros biocidas autorizados que garanticen la calidad del agua justo antes de ser nebulizada.

  • Control de la temperatura: Se debe evitar que el agua del circuito se estanque dentro del rango de temperatura de mayor proliferación bacteriana (generalmente entre los 20 ºC y los 45 ºC).

  • Mantenimiento preventivo de la instalación: Realizar inspecciones periódicas de todo el trazado hidráulico para detectar a tiempo zonas de corrosión, incrustaciones o tramos ciegos donde el agua pueda quedar retenida.

Confía en los expertos en higiene ambiental

La normativa vigente es muy estricta con todas aquellas instalaciones que generan aerosoles, y el sector alimentario no es ninguna excepción debido a su exposición directa al público y a los trabajadores. Un correcto diseño, mantenimiento y protocolo de limpieza te aseguran poder ofrecer los mejores productos frescos sin comprometer la bioseguridad del recinto.

Desde Trakta recordamos que no se debe dejar la salud ambiental al azar. Contar con especialistas en prevención de Legionella y control de calidad del aire es la única garantía para mantener tus instalaciones seguras, frescas y cumpliendo en todo momento con la legalidad.

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legionellaNebulizadores en la industria alimentaria: frescura sin riesgo de Legionella
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