Los depósitos de protección contra incendios (PCI) suelen tener agua estancada durante años. Es lógico, ya que están diseñados para actuar únicamente ante una emergencia. Sin embargo, si esa misma agua se utiliza para hacer pruebas de mantenimiento o labores de limpieza, se convierten en un peligro silencioso para la salud de los trabajadores.

El problema del agua estancada y la temperatura

Las bacterias del género Legionella encuentran su hábitat ideal en el agua dulce estancada, especialmente cuando la temperatura oscila entre los 20 °C y los 45 °C.

En las naves logísticas e industriales, los depósitos contra incendios suelen estar a la intemperie o en cuartos de bombas donde sufren grandes variaciones térmicas a lo largo del año. Estas condiciones, sumadas a la falta de renovación del agua, favorecen la aparición de incrustaciones, corrosión y biofilm. Este último es una capa viscosa que se adhiere a las paredes del depósito y las tuberías, sirviendo de alimento y escudo protector para que la bacteria se multiplique de forma descontrolada.

El momento crítico: cuando el agua se hace aerosol

Es importante aclarar que la legionelosis no se contagia por beber agua contaminada ni de persona a persona. La infección se produce exclusivamente por inhalación de aerosoles, es decir, pequeñas gotas de agua suspendidas en el aire que llegan directamente a los pulmones.

Por tanto, el depósito en sí no es el foco de contagio mientras el agua permanezca inerte. El riesgo de Legionella se dispara cuando esa agua a presión sale al exterior y se pulveriza. Las situaciones de mayor riesgo en una nave logística incluyen:

  • Pruebas de los equipos: Al abrir las bocas de incendio equipadas (BIEs) o durante el testeo de los rociadores (sprinklers), se genera una inmensa nube de aerosoles a gran presión.

  • Usos indebidos de la red: En ocasiones, por comodidad o desconocimiento, el personal utiliza las mangueras contra incendios para baldear el suelo de la nave, lavar los camiones de la flota o limpiar maquinaria pesada.

  • Fugas en la instalación: Cualquier pequeña rotura en una tubería presurizada puede generar una pulverización constante y microscópica en el ambiente de trabajo.

Cómo prevenir el riesgo en las instalaciones logísticas

El marco normativo actual, regulado por el Real Decreto 487/2022, establece unos criterios muy estrictos para el control y la prevención de la legionelosis en este tipo de redes. Para garantizar la seguridad del personal y evitar fuertes sanciones, es indispensable aplicar un plan de control.

Las medidas preventivas más eficaces se basan en:

  • Evaluación del riesgo: Analizar el estado del depósito, los materiales de la red y las zonas de mayor peligro.

  • Limpieza y desinfección: Realizar tratamientos periódicos del depósito y de la red de distribución para eliminar el biofilm y cualquier presencia bacteriana, vaciando y limpiando a fondo el sistema.

  • Control de purgas: Evitar que el agua permanezca en tramos ciegos de tubería durante demasiado tiempo sin ser purgada.

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La prevención en la salud ambiental de una empresa no es un trámite más, es la garantía de que tu equipo trabaja en un entorno seguro. No dejes que un sistema diseñado para proteger termine siendo una amenaza para la salud.

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legionellaSistemas contra incendios en naves logísticas: ¿cuándo se convierten en un riesgo de Legionella?